Se cuenta que un turista fue al Cairo para visitar a un sabio. Se sorprendió al verlo vivir en un cuarto simple y lleno de libros.  Solo tenía una cama, una mesa y un banco.

-”¿Donde están sus muebles?”  – pregunto el turista, y el sabio respondió -

-”¿Y los suyos?”

-”¿Los míos?” – respondió el turista – “pero si yo estoy de paso”

-”Yo también” -concluyo el sabio- “La vida es temporal, y algunos viven como si fueran a quedarse eternamente, olvidan ser felices”.

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden… por esto existen cosas inexplicables y personas incomparables.

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